Capítulo 10: Cristianismo IV
El evangelicalismo global contemporáneo
Epígrafes
En una entrevista de 1987, al periodista religioso Terry Mattingly le preguntó al evangelista Billy Graham —posiblemente la figura más reconocida del cristianismo evangélico del siglo XX— qué significaba exactamente la palabra "evangélico". Graham respondió: "Esa es, de hecho, una pregunta que yo también querría hacerle a alguien."
El historiador británico David Bebbington propuso, en 1989, cuatro rasgos distintivos del evangelicalismo: conversionismo, activismo, biblicismo y crucicentrismo —una definición ampliamente citada en la erudición académica, aunque criticada por otros historiadores especializados como "ahistórica, vaga y profundamente inútil".
Según estimaciones del Centro para el Estudio del Cristianismo Global, hacia 2050 el cristianismo trinitario protestante —que incluye el evangelicalismo histórico, el pentecostalismo y los movimientos independientes y no denominacionales— superará en número total de adherentes al catolicismo romano por primera vez en la historia.
"El campo es el mundo... la cosecha es la consumación del siglo." — Evangelio de Mateo 13:38-39, pasaje frecuentemente citado en la tradición evangélica para justificar la prioridad de la evangelización misionera global.
Experimento obligatorio — hazlo ahora (6 minutos)
Antes de seguir leyendo, intenta definir, en una sola oración precisa y completa, qué es "el evangelicalismo" o "ser evangélico". Después, responde: ¿tu definición incluiría a una iglesia pentecostal carismática de Lagos, Nigeria, con cultos de varias horas de duración, danza y profecía pública? ¿Incluiría a una congregación bautista reformada y litúrgicamente sobria de Carolina del Norte? ¿Incluiría a una iglesia subterránea no registrada en la provincia china de Henan? ¿Incluiría a una megaiglesia brasileña que enseña la teología de la prosperidad?
Si descubriste que tu propia definición, aplicada con honestidad a estos cuatro casos reales, producía respuestas dudosas o contradictorias en al menos uno de ellos, acabas de experimentar, en miniatura, exactamente el mismo problema que ha frustrado a historiadores profesionales, sociólogos de la religión, y al propio Billy Graham —posiblemente el evangélico más famoso de la historia moderna— durante más de medio siglo.
El gancho narrativo
En 1987, el periodista especializado en religión Terry Mattingly entrevistó a Billy Graham, el predicador evangelista estadounidense cuyas cruzadas masivas de avivamiento, retransmitidas por radio y televisión a lo largo de varias décadas, lo habían convertido en la figura más reconocida del cristianismo evangélico del siglo XX en todo el mundo, consejero espiritual informal de múltiples presidentes estadounidenses y predicador ante audiencias acumuladas que, según estimaciones de sus propias organizaciones, superarían los doscientos millones de personas a lo largo de su carrera. Mattingly le hizo una pregunta que parecía, a primera vista, trivial para alguien con esa trayectoria: ¿qué significa exactamente la palabra "evangélico"?
La respuesta de Graham, registrada y citada desde entonces en numerosos estudios académicos sobre la historia del movimiento, fue tan honesta como reveladora: "Esa es, de hecho, una pregunta que yo también querría hacerle a alguien." El hombre que durante décadas había sido, en la práctica, el rostro público más reconocible del evangelicalismo mundial —el historiador George Marsden llegaría a proponer, medio en broma, que la definición más simple y operativa del término durante los años cincuenta y sesenta era, sencillamente, "cualquiera a quien le guste Billy Graham"— admitía, sin rodeos, que ni él mismo podía ofrecer una definición precisa y satisfactoria del movimiento que encabezaba.
Esta confesión no refleja ignorancia ni falta de seriedad por parte de Graham: refleja, con una honestidad que pocos líderes religiosos de su estatura se permitirían en público, un problema genuino y todavía no resuelto en la erudición académica sobre el tema. La definición más citada en círculos académicos —el llamado "cuadrilátero de Bebbington", propuesto por el historiador británico David Bebbington en 1989— identifica cuatro rasgos distintivos (conversionismo, activismo, biblicismo, crucicentrismo) que, según sus propios críticos posteriores, describen con precisión a algunas corrientes evangélicas históricas británicas y estadounidenses, pero producen resultados ambiguos o francamente confusos cuando se aplican a la diversidad real del evangelicalismo global contemporáneo: pastores brasileños encuestados sobre si su propia iglesia era "evangélica" respondieron, según un estudio académico reciente, con porcentajes que iban desde el 0% hasta el 100%; iglesias afroestadounidenses protestantes que comparten prácticamente todos los rasgos doctrinales de Bebbington evitan deliberadamente la etiqueta "evangélica" por sus connotaciones políticas y raciales específicas en el contexto estadounidense; y especialistas en el cristianismo chino contemporáneo estiman que entre el 50% y casi el 100% de las congregaciones registradas y no registradas del país podrían describirse razonablemente como evangélicas, sin que esa etiqueta tenga, en el contexto político chino, ningún significado operativo reconocido.
La revelación / el argumento central
La verdad incómoda de este capítulo, que cierra la Parte II completa de esta obra dedicada al cristianismo, es la siguiente: el evangelicalismo es, simultáneamente, la corriente cristiana de más rápido crecimiento demográfico y mayor influencia política y cultural del siglo XXI, y una categoría cuyas fronteras precisas ni sus propios líderes más reconocidos, ni la erudición académica especializada, han logrado definir de manera completamente satisfactoria. La mayoría de las personas, especialmente en contextos donde el término se asocia de manera casi automática con la política conservadora estadounidense contemporánea, asumen que "evangélico" describe una categoría relativamente estrecha y políticamente homogénea. Este capítulo va a mostrar que el evangelicalismo global real —una megaiglesia carismática nigeriana, una congregación bautista reformada estadounidense, una iglesia subterránea china, un templo neopentecostal brasileño que predica la prosperidad financiera— es muchísimo más diverso, geográficamente disperso, y políticamente heterogéneo que esa imagen popular sugiere, y que su centro de gravedad demográfico se ha trasladado, de manera decisiva e irreversible, del Atlántico Norte hacia el África subsahariana, América Latina y Asia.
Los mitos sobre el evangelicalismo global contemporáneo
MITO 1: "El evangelicalismo es una categoría religiosa fácil de definir, sobre la cual existe consenso claro entre sus propios líderes y la erudición académica." La evidencia: como mostró el gancho narrativo de este capítulo, ni el propio Billy Graham pudo ofrecer una definición satisfactoria del movimiento que encabezaba; el cuadrilátero de Bebbington, la definición académica más citada, ha sido calificado por otros historiadores especializados como "ahistórico, vago y profundamente inútil" en su aplicación práctica; y estudios empíricos recientes muestran que pastores de un mismo país (Brasil, en el caso documentado) ofrecen respuestas radicalmente distintas sobre si su propia congregación es o no evangélica. El mecanismo: el término "evangélico" ha tenido, desde su origen en el siglo XVIII, un historial de disputa y contestación constante sobre su significado preciso —el propio historiador Linford Fisher documenta que "no existió jamás una definición consensuada de lo que era 'evangélico'", incluso en los siglos XIX y XX—, lo cual sugiere que la dificultad contemporánea de definirlo no es una novedad reciente sino una característica estructural del término desde su nacimiento. La implicación práctica: esto significa que cualquier afirmación sobre "lo que creen los evangélicos" o "lo que quieren los evangélicos" debería, idealmente, especificar con precisión de qué corriente regional, denominacional o histórica específica se está hablando, en lugar de tratar al evangelicalismo global como una categoría homogénea con una sola voz, una sola plataforma política, o una sola interpretación doctrinal compartida por todos sus miembros en cualquier parte del mundo.
MITO 2: "El evangelicalismo es, ante todo, un fenómeno predominantemente estadounidense u occidental, con expresiones menores en el resto del mundo." La evidencia: según estimaciones demográficas recientes del Centro para el Estudio del Cristianismo Global, Nigeria por sí sola cuenta hoy con más de sesenta millones de creyentes evangélicos, una cifra que supera a la población evangélica total de Estados Unidos; el continente africano alberga hoy a casi 780 millones de cristianos en total, con tasas de crecimiento anual de alrededor del 2.6%, considerablemente más rápidas que las de Europa o América del Norte; y ya en 2010, según estimaciones citadas por especialistas del campo, aproximadamente el 70% de los evangélicos del mundo vivían fuera de Estados Unidos y Europa. El mecanismo: este traslado del centro de gravedad demográfico —de la región atlántica norte hacia el África subsahariana, América Latina y partes de Asia— refleja tanto el crecimiento poblacional general de estas regiones como tasas de conversión y crecimiento de membresía eclesial considerablemente más altas que las registradas en las iglesias evangélicas históricas de Europa y Norteamérica, muchas de las cuales enfrentan, en cambio, estancamiento o declive en sus propias membresías. La implicación práctica: esto explica por qué especialistas contemporáneos en el cristianismo global describen el evangelicalismo del siglo XXI como un movimiento cuyo "futuro, no solo su presente", se encuentra en el África subsahariana, América Latina y Asia, y por qué instituciones evangélicas históricamente occidentales enfrentan, de manera creciente, el desafío de adaptarse a perspectivas teológicas y prioridades pastorales desarrolladas en contextos culturales que durante mucho tiempo fueron tratados, dentro de las propias redes misioneras evangélicas occidentales, como receptores pasivos del mensaje más que como centros propios de producción teológica.
MITO 3: "El evangelio de la prosperidad es, sin matices, una estafa religiosa sin ninguna función social real para quienes la practican." La evidencia: investigaciones académicas sobre el crecimiento pentecostal y neopentecostal en Brasil documentan una correlación medible entre el deterioro económico de una región y el aumento de la membresía evangélica —por cada punto porcentual de caída del producto interno bruto de un país, investigadores brasileños encontraron un incremento de hasta 0.8 puntos porcentuales en el número de evangélicos—, lo cual sugiere que estas iglesias, incluidas muchas que enseñan explícitamente la teología de la prosperidad, ofrecen a poblaciones vulnerables redes de solidaridad comunitaria y apoyo práctico que las propias estructuras estatales, en contextos de crisis económica aguda, no logran proporcionar. El mecanismo: esto no significa que las críticas documentadas a la teología de la prosperidad —su potencial para explotar financieramente a poblaciones ya vulnerables mediante la promesa de que las donaciones generosas a la iglesia producirán retornos materiales proporcionales, y su tendencia a interpretar el sufrimiento y la pobreza como fallas de fe individual en lugar de productos de estructuras sociales injustas— carezcan de fundamento; significa que cualquier evaluación seria de este fenómeno necesita sostener, al mismo tiempo, la función social real que estas comunidades cumplen para sus miembros y la crítica legítima a los abusos documentados de algunas de sus instituciones y líderes más prominentes. La implicación práctica: esto explica por qué movimientos como la Iglesia Universal del Reino de Dios, de origen brasileño y con presencia hoy en más de doscientos países según sus propias cifras, generan al mismo tiempo comunidades de pertenencia genuina para millones de personas en situación de vulnerabilidad económica y controversias documentadas sobre sus prácticas financieras —dos realidades simultáneas que una evaluación honesta del fenómeno no puede reducir a una sola de ellas.
MITO 4: "El movimiento evangélico siempre ha sido, desde sus orígenes en el siglo XVIII, un fenómeno político conservador." La evidencia: el propio David Bebbington, citado en los epígrafes de este capítulo, documenta que los evangélicos británicos del siglo XVIII y XIX, lejos de alinearse con posiciones políticas conservadoras de manera automática, encabezaron de manera prominente campañas de reforma social progresista para su época —la campaña contra la trata de esclavos liderada por William Wilberforce desde la década de 1780 hasta su abolición en 1807 es, según el propio Bebbington, uno de los ejemplos más citados de "cómo el evangelicalismo ha sido, de manera recurrente, el semillero de la reforma" social, no de la resistencia a ella. El mecanismo: la asociación específica entre evangelicalismo y política conservadora que domina hoy la percepción pública en Estados Unidos, según documentan historiadores especializados, es un desarrollo histórico particular y relativamente reciente —vinculado de manera especialmente estrecha a la reacción evangélica estadounidense frente a la contracultura de la década de 1960 y a la decisión judicial de 1973 sobre el aborto en ese país—, no una característica inherente y universal del movimiento evangélico en cualquier contexto geográfico o histórico. La implicación práctica: esto explica por qué el propio Bebbington señala que los evangélicos británicos contemporáneos tienden a comportarse como votantes oscilantes sin alineación partidista fija, cambiando su voto según las circunstancias específicas de cada momento político, en marcado contraste con el patrón de alineación partidista mucho más consistente que caracteriza a buena parte del electorado evangélico blanco estadounidense desde finales del siglo XX.
REPASO RÁPIDO — MITOS DEMOLIDOS:
MITO 1: El evangelicalismo es fácil de definir y hay consenso claro → ni Billy Graham pudo
definirlo con precisión; la definición académica más citada ha sido calificada de
"vaga e inútil" por otros historiadores especializados.
MITO 2: El evangelicalismo es predominantemente estadounidense u occidental → Nigeria sola
supera en evangélicos a Estados Unidos; el centro de gravedad demográfico se trasladó
decisivamente al África subsahariana, América Latina y Asia.
MITO 3: El evangelio de la prosperidad es solo una estafa sin función social → cumple, de manera
documentada, un rol genuino de red de solidaridad para poblaciones vulnerables, sin que
esto anule las críticas legítimas a sus abusos documentados.
MITO 4: El evangelicalismo siempre fue políticamente conservador → encabezó campañas de reforma
progresista (la abolición de la trata de esclavos) desde el siglo XVIII; su asociación
con la política conservadora estadounidense es un desarrollo histórico particular y
relativamente reciente.
ANCLA: El evangelicalismo global contemporáneo es, a la vez, el movimiento cristiano de mayor
escala y crecimiento del siglo XXI y una categoría cuyas fronteras precisas siguen sin resolverse
ni para sus propios líderes históricos más reconocidos ni para la erudición académica que lo
estudia con mayor rigor —una combinación de escala demográfica e imprecisión definitoria que
exige, de quien quiera entenderlo con seriedad, resistir cualquier generalización fácil sobre
"lo que creen y quieren los evangélicos" sin especificar de cuál de sus múltiples corrientes
regionales y denominacionales se está hablando.
El marco teórico y los fundamentos
El evangelicalismo histórico se originó, según documenta la erudición académica de manera relativamente consensuada, en los movimientos de avivamiento religioso de las décadas de 1730 y 1740 conocidos como el Primer Gran Despertar, tanto en las colonias británicas de América del Norte como en las islas británicas mismas, con figuras como Jonathan Edwards, George Whitefield y John Wesley —fundador, este último, del movimiento metodista— predicando un mensaje centrado en la necesidad de una experiencia personal de conversión ("nuevo nacimiento") más allá de la pertenencia institucional o el ritual formal heredado. Un Segundo Gran Despertar, a comienzos del siglo XIX, extendió y consolidó esta sensibilidad religiosa en Estados Unidos, contribuyendo de manera decisiva a la formación de buena parte del panorama religioso protestante estadounidense contemporáneo.
A mediados del siglo XX, tras décadas de fragmentación entre un fundamentalismo protestante más separatista y aislado culturalmente y corrientes protestantes liberales que numerosos creyentes conservadores consideraban excesivamente acomodadas a la modernidad secular, surgió en Estados Unidos el llamado "neoevangelicalismo", liderado por figuras como Billy Graham y el teólogo Carl F. H. Henry, que buscaba deliberadamente un compromiso intelectual y cultural más activo con la sociedad moderna sin abandonar los compromisos doctrinales centrales del protestantismo conservador. Este neoevangelicalismo institucionalizó su identidad a través de organizaciones como la Asociación Nacional de Evangélicos (fundada en 1942) y la revista Christianity Today (fundada en 1956 con la participación directa del propio Henry), y encontró en las cruzadas masivas de avivamiento de Billy Graham —examinadas en el gancho narrativo de este capítulo— su expresión pública más visible y mediáticamente exitosa durante varias décadas.
Los tres niveles de profundidad
Nivel 1 — Ignición: la versión accesible
Imagina una familia extensa con millones de integrantes repartidos por todos los continentes, todos ellos reclamando, con sinceridad genuina, el mismo apellido familiar, pero que en la práctica viven vidas, hablan idiomas, practican costumbres cotidianas, y hasta sostienen posiciones políticas tan distintas entre sí que, si se reunieran todos en la misma sala, algunos ni siquiera reconocerían al resto como parte de la misma familia. El evangelicalismo global, examinado con esta misma lógica, comparte un "apellido" —el énfasis en la conversión personal, la autoridad central de la Biblia, la centralidad de la obra de Cristo en la cruz, el compromiso activo con la evangelización— que sus integrantes en Lagos, en Seúl, en Carolina del Norte y en São Paulo reconocerían, en términos generales, como propio, sin que esto signifique que comparten, más allá de ese núcleo amplio, una sola cultura, una sola plataforma política, o una sola manera de practicar su fe cotidiana.
Nivel 2 — Sincronización: la mecánica completa
La pregunta más interesante para entender por qué el evangelicalismo logró una expansión global tan exitosa, a pesar de —o quizás precisamente gracias a— su falta de una estructura jerárquica centralizada comparable a la del catolicismo examinado en el Capítulo 08 de esta obra, es: ¿qué características estructurales específicas facilitaron esta expansión descentralizada? La ausencia de una autoridad doctrinal centralizada única, a diferencia del Magisterio católico, permitió que comunidades evangélicas locales en contextos culturales muy distintos entre sí adaptaran el mensaje central del movimiento a sus propias sensibilidades regionales —la "africanización" del culto pentecostal-carismático con su énfasis en la danza, la sanación física y la profecía pública, examinada por especialistas en el pentecostalismo africano contemporáneo, representa una adaptación cultural genuina del mensaje cristiano central, no una simple imitación de modelos occidentales importados sin modificación—.
Tres casos puestos uno junto al otro muestran esta diversidad regional con claridad. Caso de adaptación cultural exitosa en África: las iglesias pentecostales y carismáticas africanas, según documenta la erudición especializada en el tema, desarrollaron un estilo de culto propio —música, ritmo, participación corporal activa— que conecta de manera más directa con sensibilidades culturales preexistentes en la región que los modelos litúrgicos más formales heredados de las misiones protestantes europeas del siglo XIX. Caso de adaptación cultural exitosa en América Latina: la teología de la prosperidad, examinada en el Mito 3 de este capítulo, encontró en países latinoamericanos con alta desigualdad económica y redes estatales de protección social débiles, un terreno particularmente fértil para su mensaje de transformación material a través de la fe y la generosidad financiera hacia la propia comunidad religiosa. Caso de adaptación bajo restricción política en Asia: las iglesias evangélicas chinas, tanto registradas oficialmente como clandestinas, han desarrollado formas propias de práctica y organización comunitaria bajo condiciones de vigilancia y, en ocasiones, represión estatal documentada —incluidas redadas policiales en iglesias domésticas de la provincia de Henan—, sin que esto haya detenido el crecimiento sostenido de comunidades cristianas evangélicas en el país durante las últimas décadas.
Nivel 3 — Singularidad: matices, excepciones y crítica
El matiz más importante que cualquier sociólogo de la religión especializado en el tema añadiría de inmediato es que la propia fluidez definitoria del evangelicalismo, examinada en el Mito 1, no es necesariamente una debilidad académica a resolver sino, en cierto sentido, una característica estructural que refleja la genuina diversidad cultural y teológica de un movimiento que se ha expandido, de manera descentralizada, a prácticamente cada región del planeta sin ninguna autoridad central capaz de imponer una definición uniforme. Intentar forzar esa diversidad real dentro de una sola definición precisa y universalmente aplicable puede, paradójicamente, distorsionar más la comprensión del fenómeno que reconocer abiertamente su naturaleza genuinamente plural y polifacética.
La controversia más instructiva de esta sección, que conecta de manera directa con la Crítica Necesaria de este capítulo, es hasta qué punto el propio término "evangélico", en su uso mediático y político contemporáneo —especialmente en el contexto estadounidense, donde desde mediados de la década de 1970 las encuestas comenzaron a preguntar explícitamente a los ciudadanos si se identificaban como "nacidos de nuevo" o "evangélicos"— se ha convertido en una etiqueta tan entrelazada con la identificación política partidista que algunos especialistas en el campo, incluido el propio historiador Thomas Kidd citado en este capítulo, cuestionan abiertamente si el término sigue siendo recuperable como categoría primordialmente religiosa o si su significado contemporáneo, al menos en algunos contextos nacionales específicos, ya está irreversiblemente fusionado con su significado político.
H. Secciones de contenido numeradas
10.1 — El cuadrilátero de Bebbington, aplicado a casos concretos
(GRÁFICO 1: "Las cuatro marcas, en cuatro contextos" — una tabla de cuatro columnas (conversionismo, activismo, biblicismo, crucicentrismo) cruzada con cuatro filas (una megaiglesia nigeriana, una congregación bautista estadounidense, una iglesia doméstica china, un templo neopentecostal brasileño), mostrando, para cada celda, cómo se manifiesta concretamente cada rasgo en cada contexto regional específico —con notas explícitas señalando dónde la aplicación resulta clara y dónde resulta ambigua o contestada.)
Este ejercicio comparativo revela, de manera visual, exactamente el problema que el gancho narrativo de este capítulo documentó con la anécdota de Billy Graham: los cuatro rasgos de Bebbington se manifiestan de maneras tan distintas en cada contexto regional que aplicarlos como una rejilla de evaluación uniforme produce, con frecuencia, más preguntas nuevas que respuestas definitivas.
10.2 — De las cruzadas de Graham a las megaiglesias digitales: la transformación mediática del evangelicalismo
El propio Billy Graham, examinado en el gancho narrativo de este capítulo, fue pionero en el uso de la radio y, después, la televisión para alcanzar audiencias masivas más allá de cualquier carpa de avivamiento física específica, estableciendo un patrón de comunicación mediática a gran escala que las megaiglesias contemporáneas —muchas de ellas hoy con presencia digital global a través de transmisiones en vivo y plataformas de redes sociales— han heredado y multiplicado exponencialmente, permitiendo que un solo pastor o predicador alcance audiencias internacionales sin necesidad de ningún desplazamiento físico propio, una capacidad de difusión que ningún reformador del siglo XVI, examinado en el Capítulo 09 de esta obra, podría haber imaginado siquiera con la tecnología de la imprenta.
La cruzada de Graham en Los Ángeles, en septiembre de 1949, ilustra con precisión el punto de partida de esta transformación: el evangelista de treinta años instaló carpas de circo en un estacionamiento de la ciudad para una serie de reuniones de avivamiento originalmente planeadas para durar tres semanas, que terminaron extendiéndose durante más de dos meses debido a la respuesta multitudinaria del público, en un contexto histórico cargado de ansiedad geopolítica —apenas dos días antes del inicio de la cruzada, el presidente estadounidense Harry Truman había anunciado que la Unión Soviética había detonado con éxito su propia bomba nuclear—. Ese mismo modelo de evento masivo, mediáticamente amplificado y emocionalmente intenso, se replicaría después en estadios deportivos de docenas de países a lo largo de la carrera de Graham, sentando un precedente organizativo que las megaiglesias contemporáneas de Corea del Sur, Nigeria y Brasil —algunas de las cuales hoy congregan, en un solo campus o a través de transmisión digital simultánea, a decenas de miles de personas en un único servicio— han adaptado a sus propios contextos culturales y tecnológicos, sustituyendo la carpa de circo temporal por infraestructuras permanentes de enorme escala y por plataformas de transmisión digital que multiplican esa misma audiencia presencial varias veces más allá de cualquier auditorio físico.
10.3 — Volviendo al Experimento Obligatorio: por qué tu definición probablemente falló en algún caso
Si en el Experimento Obligatorio de la apertura de este capítulo tu propia definición de "evangélico" produjo una respuesta dudosa o contradictoria al aplicarla a alguno de los cuatro casos propuestos —la megaiglesia nigeriana, la congregación bautista, la iglesia doméstica china, el templo neopentecostal brasileño—, no cometiste ningún error de razonamiento: llegaste, por tu propia cuenta, a la misma conclusión que ha frustrado a historiadores profesionales y al propio Billy Graham durante más de medio siglo: el evangelicalismo global contemporáneo es demasiado diverso, geográficamente disperso y culturalmente heterogéneo para encajar en una sola definición precisa que capture, sin excepciones ni ambigüedades, a todos sus integrantes reales en cualquier parte del mundo.
Señales de alerta
⚠️ Señal 1 — TRATAR AL "VOTO EVANGÉLICO" COMO UN BLOQUE POLÍTICO GLOBAL UNIFICADO
Cómo se ve: asumir que "los evangélicos" del mundo, o incluso de un solo país, votan y piensan de manera políticamente uniforme, generalizando patrones específicos de un contexto nacional (con frecuencia el estadounidense) a la totalidad del movimiento evangélico global. Qué significa: como mostró el Mito 4 de este capítulo, los evangélicos británicos contemporáneos se comportan, según el propio Bebbington, como votantes oscilantes sin alineación fija, en marcado contraste con el patrón de alineación partidista mucho más consistente del electorado evangélico blanco estadounidense, y los evangélicos del África subsahariana, América Latina y Asia operan dentro de sistemas políticos y prioridades electorales propias que no se reducen, de ninguna manera directa, a las categorías políticas estadounidenses. Tres ejemplos en paralelo: un análisis periodístico internacional que asume que "el voto evangélico" se comporta en Brasil exactamente igual que en Estados Unidos, ignorando las dinámicas políticas y los partidos específicos del contexto brasileño; un comentarista que generaliza sobre "la política evangélica mundial" a partir exclusivamente de datos estadounidenses; la asunción de que cualquier iglesia evangélica africana o asiática comparte automáticamente las mismas prioridades de política pública que las iglesias evangélicas blancas estadounidenses, sin examinar las prioridades pastorales y sociales específicas documentadas en cada contexto regional. El remedio: cada vez que encuentres una generalización sobre "lo que quieren los evangélicos" en términos políticos, pregúntate de qué país o región específica proviene esa generalización, y resiste la tentación de extenderla automáticamente al resto del movimiento evangélico mundial sin evidencia específica de ese contexto particular.
⚠️ Señal 2 — LA SIMPLIFICACIÓN BINARIA SOBRE LA TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD
Cómo se ve: tratar a la teología de la prosperidad, examinada en el Mito 3 de este capítulo, exclusivamente como una estafa cínica sin ninguna función social genuina, o, en sentido inverso, defenderla sin reconocer las críticas documentadas sobre explotación financiera de poblaciones vulnerables. Qué significa: ambas simplificaciones evitan sostener, al mismo tiempo, que estas comunidades religiosas cumplen una función social documentada y real de apoyo y solidaridad para sus miembros, y que existen patrones documentados de abuso financiero y manipulación espiritual en algunas de sus instituciones y líderes más prominentes. Tres ejemplos en paralelo: un reportaje sensacionalista que reduce a cualquier iglesia neopentecostal de teología de la prosperidad a una estafa organizada, sin reconocer la función de red de apoyo social que cumple genuinamente para sus miembros en contextos de vulnerabilidad económica documentada; el caso opuesto, una defensa institucional de estas iglesias que ignora por completo la evidencia documentada de prácticas financieras cuestionables en algunos casos específicos; un debate que confunde la crítica legítima a abusos específicos y documentados con un ataque generalizado a cualquier forma de expresión religiosa pentecostal o carismática en su totalidad. El remedio: mantén siempre separadas, de manera explícita, la pregunta sobre la función social real que una comunidad religiosa cumple para sus miembros de la pregunta sobre prácticas financieras o de liderazgo específicas que merezcan escrutinio crítico documentado.
⚠️ Señal 3 — IGNORAR EL TRASLADO DEL CENTRO DE GRAVEDAD DEMOGRÁFICO HACIA EL SUR GLOBAL
Cómo se ve: seguir tratando, de manera implícita o explícita, al cristianismo evangélico occidental —especialmente el estadounidense— como el centro normativo del movimiento global, relegando a las iglesias evangélicas africanas, latinoamericanas y asiáticas a un estatus secundario o derivativo. Qué significa: como mostró el Mito 2 de este capítulo, el centro de gravedad demográfico del evangelicalismo mundial ya se trasladó de manera decisiva e irreversible hacia el Sur Global, y especialistas contemporáneos describen explícitamente este traslado como el futuro normativo del movimiento, no como una periferia secundaria respecto a un centro occidental. Tres ejemplos en paralelo: una cobertura mediática internacional sobre "el cristianismo evangélico" que entrevista casi exclusivamente a líderes y especialistas estadounidenses o británicos, sin dar voz proporcional a líderes africanos, latinoamericanos o asiáticos que representan, en términos numéricos absolutos, a la mayoría real del movimiento; un currículo de estudios religiosos que dedica la mayor parte de su atención al evangelicalismo histórico anglosajón y trata el crecimiento evangélico del Sur Global como una nota al margen reciente, en lugar de como el centro demográfico actual del fenómeno; la asunción persistente de que las innovaciones teológicas y litúrgicas relevantes del evangelicalismo contemporáneo se originan predominantemente en instituciones occidentales y después "se exportan" al resto del mundo, ignorando la producción teológica y litúrgica genuinamente original que se desarrolla en África, América Latina y Asia. El remedio: cuando estudies o discutas el evangelicalismo contemporáneo, pregúntate explícitamente si tu propia fuente de información, tu propio currículo educativo, o tu propia red de referencias intelectuales sobre el tema reflejan proporcionalmente la escala demográfica real del movimiento en el Sur Global, o si reproducen, sin advertirlo, un sesgo de atención hacia el Atlántico Norte que ya no corresponde a la realidad demográfica del fenómeno.
Escala de dominio — de la imagen estadounidense-céntrica a la comprensión del evangelicalismo como fenómeno verdaderamente global
0-20%: Tu conocimiento del evangelicalismo se limita, en gran medida, a su expresión política y cultural estadounidense contemporánea. Experimento para avanzar (20 minutos): busca, en una fuente confiable, datos demográficos actuales sobre la población evangélica de Nigeria, Brasil y Corea del Sur, y compáralos con la población evangélica de Estados Unidos.
21-50%: Conoces la escala demográfica del evangelicalismo global, pero todavía tiendes a generalizar sobre "lo que creen los evangélicos" sin distinguir entre corrientes regionales y denominacionales específicas. Experimento para avanzar (30 minutos): investiga el cuadrilátero de Bebbington y aplícalo, con el mayor detalle posible, a una iglesia evangélica específica de tu propio entorno, anotando dónde la aplicación resulta clara y dónde resulta ambigua.
51-80%: Distingues con claridad la diversidad regional, teológica y política del evangelicalismo global, y puedes evaluar la teología de la prosperidad sin caer en simplificaciones binarias. Experimento para avanzar (una semana): investiga la historia y el crecimiento del pentecostalismo africano contemporáneo, documentando al menos tres elementos de adaptación cultural genuina que lo distinguen de los modelos misioneros occidentales del siglo XIX.
81-100%: Puedes explicar con fluidez la historia completa del evangelicalismo desde los Grandes Despertares del siglo XVIII hasta el neoevangelicalismo del siglo XX y la explosión demográfica contemporánea en el Sur Global, evaluar la teología de la prosperidad con matices documentados en ambas direcciones, y resistir cualquier generalización política o cultural sobre "los evangélicos" sin especificar el contexto regional preciso. Con esto se completa la Parte II entera de esta obra, dedicada a la familia abrahámica del judaísmo y el cristianismo en todas sus ramas principales; estás preparado para que la Parte II continúe en los Capítulos 11 y 12, dedicados al islam, la tercera gran tradición de esta misma familia religiosa.
Crítica necesaria
Este capítulo ha presentado al evangelicalismo global con un énfasis deliberado en su diversidad genuina y su dificultad definitoria, lo cual no debe leerse como una minimización de las controversias y los daños documentados asociados a ciertas corrientes específicas dentro del movimiento —incluidos casos de explotación financiera vinculados a la teología de la prosperidad, examinados en el Mito 3, y la instrumentalización política del término "evangélico" en contextos electorales específicos, examinada en el Nivel 3 de este capítulo—. Esta obra va a examinar, con mayor detalle todavía, las dimensiones de daño documentado asociadas a diversas tradiciones religiosas, incluidas corrientes evangélicas específicas, en el Capítulo 36 dedicado a ese tema, manteniendo en este capítulo introductorio el enfoque en la escala, la diversidad y la complejidad definitoria del fenómeno como punto de partida indispensable antes de cualquier evaluación crítica más específica.
Un segundo punto de honestidad necesaria: la propia dificultad para definir con precisión qué es "el evangelicalismo", documentada extensamente en este capítulo, no debe interpretarse como evidencia de que la categoría carece de cualquier utilidad analítica real. Millones de personas en todo el mundo se identifican, con sinceridad y compromiso genuinos, como evangélicas, y comparten, en términos generales amplios, un conjunto reconocible de prioridades teológicas y pastorales —la centralidad de la conversión personal, la autoridad de la Biblia, el compromiso misionero activo— incluso si los límites precisos de esa categoría siguen resistiendo cualquier definición académica completamente satisfactoria.
Cerrando el bucle
Cuando Terry Mattingly le preguntó a Billy Graham, en 1987, qué significaba exactamente la palabra "evangélico", el predicador más reconocido de su generación respondió con una honestidad que, casi cuatro décadas después, sigue siendo la respuesta más precisa disponible para cualquier persona seria que intente definir con exactitud un movimiento que para entonces ya alcanzaba a cientos de millones de personas en todos los continentes del planeta: era, de hecho, una pregunta que él mismo querría hacerle a alguien.
Esa misma honestidad —reconocer la escala extraordinaria de un fenómeno religioso sin pretender, al mismo tiempo, una precisión definitoria que ni sus propios líderes históricos más reconocidos pudieron ofrecer— es exactamente el espíritu con el que este capítulo, y con él toda la Parte II de esta obra dedicada a la familia abrahámica del judaísmo y el cristianismo, ha intentado cerrarse. Desde el pacto de Abraham examinado en el Capítulo 06, hasta el predicador judío galileo del Capítulo 07, hasta la institución católica milenaria del Capítulo 08, hasta las dos grandes rupturas del Capítulo 09, hasta esta explosión demográfica contemporánea en el Sur Global que cierra el recorrido: la tradición abrahámica más numerosa del planeta sigue siendo, hasta el día de hoy, un fenómeno vivo, en expansión, y genuinamente difícil de encerrar en una sola definición simple. El Capítulo 11, que abre el examen de la tercera gran tradición de esta misma familia abrahámica, va a mostrar que el islam —con sus propias ramas, sus propias controversias internas, y su propia escala demográfica de casi dos mil millones de creyentes— comparte, en una medida sorprendente, esa misma combinación de escala extraordinaria y diversidad interna genuina que este capítulo acaba de documentar para el cristianismo evangélico.
Lista de acciones / Checklist
Esta semana:
- Revisa tu definición del Experimento Obligatorio de la apertura y aplícala explícitamente a los cuatro casos propuestos, documentando en cuál de ellos produjo una respuesta dudosa o contradictoria.
- Busca, en una fuente confiable, el cuadrilátero de Bebbington completo, y anota un ejemplo concreto de tu propio entorno (si lo conoces) que ilustre cada uno de los cuatro rasgos.
- Investiga las cifras demográficas actuales del evangelicalismo en Nigeria, Brasil y Corea del Sur, y documenta cómo se comparan con las cifras de Estados Unidos.
- Identifica un ejemplo de la Señal de Alerta 1 (tratar al "voto evangélico" como bloque global unificado) en cualquier cobertura mediática que encuentres esta semana.
- Investiga la historia de William Wilberforce y la campaña evangélica británica contra la trata de esclavos, documentando tres datos específicos que no conocías antes.
Este mes:
- Lee un resumen extenso de la historia del Primer y Segundo Gran Despertar, documentando las figuras centrales y el contexto histórico de cada movimiento.
- Investiga el crecimiento del pentecostalismo africano contemporáneo, documentando elementos específicos de adaptación cultural que lo distinguen del protestantismo misionero europeo del siglo XIX.
- Investiga la correlación documentada entre deterioro económico y crecimiento evangélico en Brasil, leyendo el estudio académico original o un resumen confiable de sus hallazgos.
- Conversa con alguien de tradición evangélica de un país distinto al tuyo sobre cómo describiría, en sus propias palabras, las prioridades pastorales y sociales de su propia comunidad religiosa.
- Investiga la historia de la Asociación Nacional de Evangélicos y la revista Christianity Today, documentando su papel en la consolidación del neoevangelicalismo estadounidense del siglo XX.
Este trimestre:
- Lee secciones representativas de algún análisis académico sobre el cristianismo del Sur Global (puedes usar las fuentes recomendadas en este capítulo), documentando perspectivas teológicas o pastorales que no se originan en instituciones occidentales.
- Vuelve a este capítulo después de completar la Parte II completa de esta obra (Capítulos 06-10) y evalúa cómo cada una de las cuatro ramas principales de la familia abrahámica cristiana —catolicismo, ortodoxia, protestantismo histórico, evangelicalismo contemporáneo— se relaciona con las demás en términos de escala, diversidad interna y desarrollo histórico.
Ejercicios prácticos
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El análisis del cuadrilátero aplicado. Elige una iglesia o comunidad evangélica específica que conozcas (de cualquier país) y aplícale, con el mayor detalle posible, los cuatro rasgos del cuadrilátero de Bebbington, documentando dónde la aplicación resulta clara y dónde resulta ambigua.
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La comparación de cuatro contextos regionales. Investiga con mayor profundidad uno de los cuatro casos del Gráfico 1 de este capítulo (megaiglesia nigeriana, congregación bautista estadounidense, iglesia doméstica china, templo neopentecostal brasileño) y documenta tres características específicas de su práctica religiosa cotidiana.
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El debate sobre la teología de la prosperidad. Escribe dos párrafos: uno documentando la función social genuina que estas comunidades cumplen para sus miembros en contextos de vulnerabilidad económica, y otro documentando las críticas legítimas sobre explotación financiera, sin que ninguno de los dos cancele al otro.
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La línea de tiempo del neoevangelicalismo. Construye una línea de tiempo con los principales hitos institucionales del neoevangelicalismo estadounidense del siglo XX (fundación de la Asociación Nacional de Evangélicos, lanzamiento de Christianity Today, las cruzadas de Graham), documentando qué resolvió cada hito dentro de la propia tensión entre fundamentalismo separatista y protestantismo liberal.
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El mapa del traslado demográfico. Construye un mapa o tabla simple con los cinco países con mayor población evangélica del mundo actual, comparando esa lista con la que existiría si solo se consideraran los países de Europa y América del Norte, y reflexiona sobre qué implica esa comparación para el futuro del movimiento.
Preguntas de reflexión
- Después de leer este capítulo, ¿cómo describirías ahora, con tus propias palabras, la dificultad de definir con precisión qué es "el evangelicalismo"?
- ¿Te sorprendió que Nigeria tuviera más evangélicos que Estados Unidos? ¿Cómo cambia esto tu comprensión de dónde se encuentra hoy el "centro" del cristianismo evangélico mundial?
- ¿Qué opinas sobre la teología de la prosperidad después de leer este capítulo? ¿Te parece que la evidencia sobre su función social genuina cambia tu evaluación previa del fenómeno, o sigues viéndolo predominantemente como explotación?
- Piensa en la Señal de Alerta 1 sobre tratar al "voto evangélico" como bloque político unificado. ¿Puedes identificar un ejemplo, de tu propio entorno mediático, donde se haya generalizado de esta manera?
- Si tuvieras que explicar a alguien sin ningún conocimiento previo por qué el evangelicalismo no siempre estuvo asociado con la política conservadora, ¿qué ejemplo histórico usarías?
- ¿Qué te parece la honestidad de Billy Graham al admitir que no podía definir con precisión la palabra "evangélico"? ¿Te genera más o menos confianza en él como figura religiosa?
- ¿Conocías, antes de este capítulo, la magnitud del traslado demográfico del evangelicalismo hacia el Sur Global? ¿Cómo cambia esto tu comprensión de las fuentes de información que consumes habitualmente sobre el cristianismo evangélico?
- ¿Qué pregunta sobre el evangelicalismo global —histórica, teológica o sociológica— sientes que este capítulo dejó genuinamente sin resolver, y que esperas profundizar en capítulos posteriores de esta obra?
Glosario del capítulo
Cuadrilátero de Bebbington — Definición académica del evangelicalismo propuesta por el historiador David Bebbington en 1989, basada en cuatro rasgos: conversionismo, activismo, biblicismo y crucicentrismo.
Conversionismo — Énfasis evangélico en la necesidad de una experiencia personal de "nuevo nacimiento" o conversión consciente a la fe, más allá de la pertenencia institucional heredada.
Primer y Segundo Gran Despertar — Movimientos de avivamiento religioso protestante en las colonias británicas de América del Norte y las islas británicas, en el siglo XVIII y comienzos del XIX respectivamente, considerados el origen histórico del evangelicalismo moderno.
Neoevangelicalismo — Movimiento estadounidense de mediados del siglo XX, liderado por figuras como Billy Graham y Carl F. H. Henry, que buscó un compromiso intelectual y cultural más activo con la sociedad moderna sin abandonar el protestantismo conservador.
Teología de la prosperidad — Corriente teológica, prominente en sectores del pentecostalismo y neopentecostalismo contemporáneo, que enseña que la fe genuina y la generosidad financiera hacia la comunidad religiosa producen bienestar material y salud como recompensa divina.
Pentecostalismo y carismatismo — Corrientes cristianas que enfatizan la experiencia directa de los dones del Espíritu Santo (sanación, profecía, hablar en lenguas), con un crecimiento particularmente acelerado en África, América Latina y partes de Asia durante las últimas décadas.
Centro de Estudio del Cristianismo Global — Institución de investigación académica (con sede en el Seminario Teológico Gordon-Conwell) especializada en el análisis demográfico y sociológico del cristianismo mundial contemporáneo.
Conexiones interdisciplinarias
Este capítulo conecta la sociología de la religión contemporánea (la dificultad definitoria del evangelicalismo, la correlación entre crisis económica y crecimiento religioso en Brasil), la historia de los medios de comunicación (el papel de la radio, la televisión y las plataformas digitales en la expansión evangélica), la demografía religiosa global (el traslado del centro de gravedad hacia el Sur Global), y la ciencia política comparada (las diferencias de comportamiento electoral evangélico entre Estados Unidos, el Reino Unido y otros contextos nacionales). Cierra la Parte II completa de esta obra, dedicada a la familia abrahámica del judaísmo y el cristianismo, y prepara el terreno conceptual para que los Capítulos 11 y 12 examinen al islam con la misma atención a la diversidad interna y la escala demográfica que este capítulo ha aplicado al evangelicalismo global.
Para seguir leyendo
- Bebbington, David W. Evangelicalism in Modern Britain: A History from the 1730s to the 1980s (1989).
- Noll, Mark A.; Bebbington, David W.; Marsden, George M. (eds.) Evangelicals: Who They Have Been, Are Now, and Could Be (2019).
- Jenkins, Philip. The Next Christendom: The Coming of Global Christianity (2002).
- Kalu, Ogbu. African Pentecostalism: An Introduction (2008).
- Marsden, George M. Fundamentalism and American Culture (edición revisada).
Puente al siguiente capítulo
Con este capítulo se cierra la Parte II completa de esta obra, dedicada a la familia abrahámica del judaísmo y el cristianismo en todas sus ramas principales. El recorrido, desde el pacto de Abraham hasta las megaiglesias digitales del Sur Global contemporáneo, ha mostrado una y otra vez el mismo patrón: tradiciones de escala demográfica extraordinaria que, examinadas con honestidad histórica, resultan ser muchísimo más diversas, internamente disputadas, y genuinamente difíciles de encerrar en una sola definición simple de lo que la imagen popular de cada una sugiere a primera vista.
Los Capítulos 11 y 12 van a aplicar exactamente esa misma disciplina analítica a la tercera gran tradición de la familia abrahámica: el islam, con casi dos mil millones de creyentes en todo el mundo, sus propias ramas principales (sunismo y chiismo), su propia historia de expansión y fragmentación interna, y su propia diversidad regional que, como mostrará el Capítulo 11, comparte con el cristianismo evangélico examinado en este capítulo una combinación similar de escala extraordinaria y complejidad interna que cualquier generalización superficial corre el riesgo de aplanar.
"Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones." — Evangelio de Mateo 28:19, el llamado "Gran Mandato" o "Gran Comisión", texto fundacional del impulso misionero evangélico examinado en este capítulo, citado en prácticamente cualquier conferencia misionera evangélica contemporánea en cualquier continente del mundo.
"Esa es, de hecho, una pregunta que yo también querría hacerle a alguien." — Billy Graham, 1987, cita que abrió este capítulo y que lo cierra de nuevo, como recordatorio final de que la honestidad sobre los límites del propio conocimiento es, en sí misma, una forma legítima de rigor intelectual.
→ SIGUIENTE: CAPÍTULO 11 — Islam I: Mahoma, el Corán y los Orígenes del Islam en la Arabia del Siglo VII
Capítulo 10 de HOMO RELIGIOSUS · Quinto y último capítulo de la Parte II (familia abrahámica) · Fin de la Parte II (Capítulos 06-10) · Mitos demolidos: 4 (definición clara y consensuada, fenómeno predominantemente occidental, teología de la prosperidad como estafa sin matices, conservadurismo político inherente) · Estudios y fuentes ancla citados: 6 · Protocolos/herramientas entregadas: cuadrilátero de Bebbington aplicado + marco de traslado demográfico Sur Global · Señales de alerta: 3 · Términos de glosario: 7 · Preguntas de reflexión: 8